martes, 13 de marzo de 2012

Etnia Guaraní: Brujería y Religión I

MOVIDO DEL OTRO BLOG


Hola a todos! Hoy me dispongo a completar la información de ayer respecto a los Guaraníes. Debo decir que desde mi viaje a la Provincia de Misiones, en el Nordeste de mi país, desarrollé una afición a estos pueblos, sea por su música, sea por su danza, o por el chamán que me dejó intercambiar palabras con él en un español muy poco fluido. Desde entonces siempre que puedo investigo sobre la teología y la religión y el chamanismo guaraní. 
Lo primero que hay que saber es que los Guaraníes son un conjunto de pueblos más pequeñas que habitan el Nordeste de Argentina, el sur de Brasil, Paraguayos y sureste de Bolivia. Hay una gran cantidad de subetnias, como los mbya, o los tupínambá o los kaiova, pero hay una cantidad de generalidades, de las que voy a hablar a continuación, que nuclean a estos pueblos. La denominación Guaraní es de origen español y procede del grito de guerra que los conquistadores escuchaban: ¡Guara ny!, algo así como "avancen, guerreros"  o "ataquen", pero la autodenominación étnica es Avá, que significa "hombres", y debo decir que ellos no consideran verdaderos hombres a los blancos, en cuanto a los negros nunca tuve la oportunidad de preguntar. Pasemos, entonces, a los aspectos que nos incumben:

LAS PALABRAS Y LAS EXPERIENCIAS DE VIDA

El embarazo es para los guaraníes el resultado de un sueño; el nacimiento, el momento en que la palabra se asienta o procura para sí un lugar enel cuerpo de un niño. La palabra circula por el esqueleto humano, ella es justamente la que lo mantiene de pie, la que lo humaniza. 
La relación entre la palabra, ser animado y verticalidad también puede notarse en arias expresionas en que la radical "e", "decir", en la lengua mbya, desempeña un papel decisivo. Así, los que "restauran la palabra", los eepya, son invocados para salvar a un moribundo de la muerte; ya para la nominación de un niño son invocados los ery mo'a'ã, los que mantienen erguido el flujo del decir (todos estos espíritus de origen divino). La llegada a la Tierra sin mal (lugar donde el blanco no gobierna) sin pasar por la muerte, es expresada en lengua mbyá con el término Oñemokandire, que significa "hacer que los huesos permanezcan frescos", sin perder su naturaleza, erguidos. La verticalidad es asegurada por la palabra que diferencia al ser humano vivo de los otros seres humanos enfermos o muertos, o sin un nombre. 
En la ceremonia de nominación, el chamán revelará el nombre del niño marcando con eso la recepción oficial del a nueva palabra en la comunidad e itnentará excorcisa el primer sentimiento malo que acomete al ser humano: la cólera. Se dice que desde pequeños, los niños son propensos a irritarse facilmente en contra del seño de sus madres y que ese gesto inaugura la primera forma de saber que puede llegar a es malo, entonces, desde pequeñ,o se los orienta para vencer la ira y para que no lloren, e insistentemente se le hace escuchar su nobmre divinizador para que recuerde su naturaleza divina. Cuando crecen, los niños reciben un anillo labial, que afirma su nombre divino para siempre. 
Las crisis de la vida, como enfermedades, tristezas, peleas, tc, son producidas por el alejamiento de la persona de su palabra divinizadora. Por eso, los rezadores y rezadoras se esfuerzan en traer de vuelva y volver a asentar la palabra en la persona, devolviéndole la salud. 
Cuando la palabra ya no tiene lugar ni base, la persona muere y se convierte en un no existente (ngue, -kue), un no ser, una palabra que ta no es, un ex lugar, que muchas veces se prefiere olvidar, haciendo como que nunca existió. Se evita decir los nombres sagrados de los fallecidos, para no atraer su fantasma. 

PALABRA OÍDA Y PALABRA VISTA 

Oír, "hendu", y ver, "hecha", son dos formas de cultivar la palabra sagrada. Ohendúva son aquellos que escucharon las palabras de poder de la boca de otras personas y así pudieron conocer la realidad espiritual, los Ohecháva son aquellas personas que vieron a la palabra sagrada ser,  que no aprendieron de nadie, solamente de los sueños y del trance chamánico. Es mayor o menor medida, todos podemos conocer las palabras sagradas, pero no todos pueden ser Ohecháva, quienes son considerados portadores verdaderos de la palabra. Un chamán una vez me dijo que hoy ya casi nadie ve la palabra, que todos aprenden de escuchar, pero no a verla, y que por eso los poderes de su etnia están disminuyendo. 


EL SIMBOLISMO DE LA SUSTANCIA-MADRE

Los diferentes nombre que los guaraníes le dan al Ser Creador pueden resumirse así: Nuestro (ñande) Verdadero (ete) Antiguo (ymã) Hablante (papa, hyapúva) Padre (ru) Grande (guasu) Ultimo (ypy) y Primero (tenonde). A partir de stos pítetos podemos deduir que el Ser creador es masculino, relacionado con la figura de padre o abuelo de la sociedad guaraní. Lo que hay que saber es que este ser no es infinito, sino que depende de una sustancia anterior llamada Jasuka.
Jasuka fue registrada por primera vez por un etnologo de apellido Samaniego, con el significado de "origen de todo, incluso de los dioses; que llena e incluye al universo, padre de todos y todos". Jasuka es la fuerza que creó a todo lo que existe, todo es Jasuka. Veo en este punto, un concepto similar al de Axé, en los africanos. Los guaraníes idealizan a Jasuka como una lluvia de rayos de presencia femenina de cuyos senos mamó el Padre Primero y Último para tomar cuerpo y fuerza. En el lenguaje guaraní, Jasuka hace referencia a varias cosas, primero, como ya he dicho, a la energía primordial, a esa especie de caos griego, después a una flor en específico llamada Jasukava que adorna la cabeza de las mujeres, en tercer lugar designa a la mujer sagrada, y por último a una Diosa madre, reina del sol y gestadora universal, Jasuka Eté, quien posee una gran voz, la jasuka vyapu, manifestada en la naturaleza de la tormenta. 

 LA MUJER Y SU SIMBOLISMO

El vinculo del sexo femenino como elemento primigenio porne al descubierto la vigencia, en tiempos pasados, de un culto a la mujer en su condición de madre y creadora, fuente de vida, fudamentada en la experiencia cotidianade la comunidad, en la cual, ella, la mujer, garantizaba la continuidad y la evolución de la etnia, la procreación, la alimentación. 
En la cultura guaraní, la mujer es cocinera y agricultura (los hombres cazan), de ahí que la mujer solo engendra y cosecha vida, y su atributo femenino, un bastón que usa para danzar y para mover la tierra de los cultivos. Sin embargo, hoy, el atributo de poder es el bastón que usa el hombre, lo que supone un cambio de una realidad matriarcal a una patriarcal. Algunos arqueologos dicen que esto se debio a la aparición del blanco, que desencadenó grandes guerras en las que solo participaban los hombres, convirtiéndose en el centro de atención por varios años. Además, veían en los blancos que el hombre gobernaba y que llevaba bastones, en especial los capitanes y los alcaldes, y copiaron la costumbre. 
Aparecieron luego, mitos sobre los Gemelos sagrados y sobre Nuestro Hermano, uan especie de héroe mitológico, por lo que la hegemonía de la mujer como centro del culto data de un periodo anterior a la conquista, y mucho más primitivo. Sin embargo, en esa Tierra sin Males, se cree, aún espera Jasuka Sy Eté (Nuestra Madre Verdadera), del otro lado del mar. 

NUESTRO PADRE, NUESTRA MADRE Y LA SABIDURÍA

El proceso mediant el el cuál Nuestro Padre toma forma es descripto como el abrir de una flor, y la creación del mundo está sintetizada en le metáfora: crea en el curso de su propia evolución, haciendo referencia a que todo lo que existe es Dios. 
Nuestro Padre define la economía de la subsistencia entre los guaraníes, ya que él es el rpiemr persona de la historia del grupo en trabajar la tierra y cultivar el ma´z. Los apapokuva cuentan que a medida que Nuestro Padre avanzaba, derrumbando los árboles del monte, el sembradía detrás de él se plantaba solo. Las semillas ya iban brotando y, cuando él volvió a su casa, las espigas ya estaban empezando a madurar.
Pero Nuestro Padre no es solo la compañía de Nuestra Madre, con quien funda la protofamilia humana. Este matrimonio originario se desdobla en otros casamientos, como un preanuncio de la dualidad que desde temprano integra la cosmovisión guaraní. Se duplican lo personajes para enfatizar muchas vecas la característica de una misma entidad que posee dos polaridades (quién dijo que tenia algo que ver con la wicca?). 
Nuestra Madre es protomujer y es la protomadre de un nuevo ciclo narrativo, producido bajo la infuencia del mito de los gemelos (que algún día me animaré a transcribir). Pero tenemos  un conflicto literario, en los cuentos y mitos antiguos se ve a Nuestra Madre como el origen de todas las cosas, epro en el ciclo patriarcal, se la observa como un producto creado por Nuestro Padre.
El conflicto entre Padre y Madre nuestros es detonado por Mba'ekuaa, Aquel Que Sabe. Los relatos de este desentendimiento asumen las más diversas formas. Se dice que este espíritu fue a la casa de Nuestra Madre mientras Nuestro Padre estaba en el campo y, cuando este se enteró, desconfió de su esposa por haber estado con Mba'ekuaa, así que, enojado, se fue a su morada en el cielo, dejando a su esposa en la tierra. Le dijo que si en verdad era su esposa fiel, ella sabría dónde quedaba La Casa del Cielo. él la provocó con vientos y lluvias, pero ella no se enfureció, al contrario, tomó un bastón y comenzó a cantar, por eso el canto es femenino. Y así permanecen, ella cantando, encomiando la creación de su esposo, y él en el cielo. Algunos dicen que ella no era capaz de abandonar a sus hijos para irse con su esposo. En otros relatos, Nuestra Madre yace efectivamente con Aquel Que Sabe. Otros dicen que esa traición gestó el aml en al tierra y, com la culpa de ella fue tan grande, no pudo volar, por lo que se quedó en la tierra.Pronto todos los diose abandonan la tierra, solo queda Ella. 

PADRES Y MADRES DE LAS PALABRAS

Existen otras deidades guaraníes, menos importantes en jerarquía pero igual de presentes en los ritos. Son Dioses que dieron origen a los nombres de las personas y alas herramientas que el Karaiopy, el chamán, usa en sus ritos. Estas deidades, dificiles de compender, son el origen de los nombres divinos de las personas, y ellos son: Karai, el Padre/Madre del Fuego, Jakaira, el Dios/a de la  primavera y del niebla que purifica (el tabaco) y Tupã, el Padre/Madre de las Aguas, y que es representado por el sonido de las maracas que el chaman usa para invocar a los espiritus. El brujo oye en el sonido de la maraca la voz de los dioses y los espíritus, y de ahí saca la Palabra Divina. Es curioso que, Tupã haya sido el único Dios guaraní que sobrevivió a la conquista, siendo en el sincretismo el Dios cristiano. 
Hya tres virtudes que le pertenecen a las deidades guaraníes: el vera, o Luz de los relámpagos, el Rendy, o luz de la llamas, y el ryapu, el sonido de los truenos, y depende del chamán saber interpretar los designios divinos en estos elementos naturales. 

EL UNIVERSO

El universo guaraní tiene tres mundos, como es común en las concepciones chamánicas, la tierra, Yvy, el paraiso, Yva, y el mar, Para, que el chamán puede recorrer tranquilamente. En la tierra viven los humanos y es considerada un cuerpo gigantesco que susurra palabras para que la entendamos, en el paraíso viven los dioses, y en el mar están los espíritus de tránsito. El Cielo está custodiado por los arára, los pájaros de Dios, que juzgan a los recien llegados.
Los animales son importántisimos, considerados como mensajeros divinos y potenciales fuentes de sabiduría, además de protectores del monte y la selva. Cada planta y animal tiene un código, un mensaje mistérico que revela partes de la historia de la creación.  El chaman puede oír el canto de los animales y los vegetales, y contar las historias que ellos cuentan. 

Eso es todo por, verán que es una nota bastante dificil y leer y redactar, pero prometo pronto seguir contándoles acerca de esta etnica, y de los mapuches, para que conozcan las tribus nativas de argentina. 
Los dejo con una plegaria guaraní para empezar y terminar el día:

Aguyjevete
Ña puâ atyrâmi, ña puâ ñandú pirâi, Ñamandú opu are ñande  ayu'i, ñande rory i, koare ' ima moave'i = Gracias, levantemos todos, levantémonos satisfechos por escuchar bien, por elevar Ñamandú nuestras palabras, nuestras alegrías. Nuevamente debemos fortalecernos, todos unidos en este día"

Aguyjevete 
Ja guapy atymari na puâ, ñandu pura'i Ñamandú opu'â ñande auy'i, rory'i, koare ¡ ima nanjaevere'i = Vamos a descansar fortalecidos, escuchemos bien. Ñamandú eleva nuestras palabras, nuestras alegrías. Nuevamente, otra vez vamos a descansar entre nosotros en este día".

Aramis L'hibou
aramislhibou@live.com

Rituales de la mudanza

MOVIDO DEL ANTERIOR BLOG (UPA)

Como muchos allegados sabrán -esto en febrero fue-, ayer me mudé para comenzar mis estudios universitarios. Para mi sorpresa varios paganos estuvieron mudándose para estas fechas, como mi amigo Marco y Valeria, por ejemplo. Así que decidí escribir consejos rituales para un momento como este. En nuestra tradición, nuestra casa ES nuestro templo, y por ende, una manifestación de nuestra naturaleza espiritual. Por eso es importantísima vivificar la casa a la que nos mudemos para que no sea solamente casa, sino un hogar. A continuación describiré el proceso “ideal” de mudanza ritual, pero se puede tomar varios elementos  mezclarlos y otros no tomarlos.
Lo primero que hay que hacer, además de tener una casa a la cual mudarse, es hacer un ritual de despedida de la antigua casa. En mayoría de las veces en las que en mi familia nos mudamos es para comenzar nuevas etapas: casamiento, separación, mayoría de edad, etc. Así que es de buena  educación despedir a los espíritus de la casa anterior. Yo, la noche anterior a irme, o algunos días antes, recorro la casa con mi tambor y canto, luego paso otra vez por cada habitación con una vela blanca y un poco de sahumerio. También se dejan vasos con agua y miel en las puertas. Con una campana –“cineta” en el lenguaje tradicional–  y parado debajo del marco de la puerta, comienzo a hacer ruido y a pedir que, si la casa queda deshabitada, que las bendiciones que nos pertenezcan viajen con nosotros y que los males se vayan para que nadie sufra.
Si quedan personas en la casa, cuando alguien se marcha por las buenas, jamás lloran, porque saben que el cambio es por su bien. Se cree que llorar en una despedida es un mal presagio. Se prepara una cena, se muden todos o no, y se pueden invitar amigos. No tiene altas cuotas rituales, simplemente se bendice la comida y se brinda y liba por la nueva etapa que se emprenderá.
Si tenemos una planta que no nos podemos llevar pero que amamos, debemos adorarla. Yo, por ejemplo, dejé a mi árbol sagrado en mi anterior casa, a mi Hermano Arce y, antes de irme, rocié agua en su raíz, coloca miel, esparcí una cantidad de harinas y encendí una vela debajo de él. También coloqué un vaso de ron, un cuchillo y una hoja de palmera, pero eso es un secreto de la magia del monte, para que el espíritu del árbol me siga oyendo.
Al irnos, siempre dejemos fuego y agua en la casa, para que los próximos que habiten allí, tengan bendiciones.
La próxima casa debe estar limpia físicamente antes que nada, tiene que estar TODO limpio, incluso hay que cortar el césped y sacar las cosas oxidadas. Se limpia el piso con una mezcla de colonia inglesa o agua florida, agua, melisa, cáscara de ajo, miel, artemisa, lavanda y rosa para santiguar la casa, y se limpian todos los marcos y picaporte con agua y colonia. Sahumar con mirra, benjuí e incienso también es propicio para levantar cualquier vestigio energético que pueda haber. Después se molerá maíz pisingallo, arroz,  azúcar y coco y ese polvo se arrojará en las esquinas de la casa para asegurar la firmeza y el dinero.
Sin tardar mucho, se encenderá una vela y se servirá un vaso con agua, luego nos dispondremos a plantar el altar. Antes que el humano, se mudan los Dioses, como en una señal de que ellos están en todas partes y deben ser agasajados primero que nadie, dice mi madre. Se debe plantar el altar completo con todo lo que lleva y dejar encendido un velón, como siempre se hace –nuestros altares siempre tienen luz –. Se procederá, después, a instalar toda la casa.
Es cortés saludar a los espíritus de la casa, encendiendo un como de sahumerio. La primera comida que se cocine, ha de ser abundante, y tendrá que ir gente a cenar, para atraer la abundancia, lo mejor es usar guisos o comidas de cacerola porque representan la estabilidad y la prosperidad. Hemos de tener un plato cachado donde dejaremos comida y, por la noche, la arrojaremos desmenuzada en la esquina de donde vivimos, o al pie de un árbol para honrar a los espíritus y difuntos. De ser posible, los restos de la comida (la que no se comió ni se usó para el culto a los espíritus) deben ser enterrados, junto a una gran cantidad de arroz, laurel, tártago, palomitas de maíz y miel.
Es bueno mudarse sin lluvia ni días grises. Es bueno colocar flores en la casa nueva, es bueno que la primera vez que se haga el amor en la casa nueva, sea realmente con amor.
Recomiendo tocar la campana cada vez que uno se levanta y saludar a las entidades de lugar.
Otra cosa que hago, en general frente a los cambios, es pedirle a la Hermana Nutria, y ofrendarle una vela azul pasada por aceite y vestida con lavanda, para que uno pueda fluir con el cambio. Los rituales de protección nunca han de faltan, se podría enterrar una tijera abierta en la puerta, o clavar un cuchillo en una maceta cercana, o crear una bolsita para colgar detrás de la puerta con laurel, llaves, ajos, arroz, ruda y ajenjo (donde hay ajenjo, el muerto no pasa, siempre hay que tener ajenjo, dice mi madre)
Eso fue todo, muchas gracias por leerme. Los quiero y les deseo lo mejor. Bendiciones

Facebook: Aramis L'hibou
aramislhibou@live.com

viernes, 24 de febrero de 2012

Cultos Africanos y afroamericanos. Conceptos Básicos.




Esta entrada surge por un debate en un grupo de Facebook, y me he comprometido a aportar conocimiento acerca de los cultos africanos, terrenos en los que muchos paganos se ven perdidos pero que igualmente desean comprender.
La mayoría de las personas hablan de Candomblé y Umbanda, pero debemos saber que existen un centenar de cultos africanos que han sido traídos a América, dentro de los cuales encontramos sí, el Candomblé, la Nación de Orixás, Palo Monte –no practicado en mi país-, entre otros. Yo voy a hablar de los que conozco y con los que tengo relación, o he tenido por familia o amigos practicantes de estas religiones. Centraremos nuestra atención en Batuke o Nación de Orixás, Candomblé, Umbanda y Kimbanda, y con eso tenemos bastante.
Las religiones africanas que normalmente se conocen surgen en las naciones negras de Dahomey, Congo, Ketu, Angola, Ijexá, Abeokutá, Iquiti y Oyó, además de los grupos Fons o Jêjes, considerados los “extranjeros”, grupos pequeños que no eran de ninguna nación en particular.
El origen religioso del africanismo es el “CAMDOMBLÉ”, madre de  todas las creencias africanas cuya liturgia es la adoración de las distintas manifestaciones de la naturaleza en sus más variadas formas y representaciones que el hombre pueda comprobar. Estas representaciones de la naturaleza son LOS ORIXÁS, fuerzas superiores que encierran los diferentes reinos de la naturaleza, como por ejemplo: el mar, las montañas, los ríos, la flora, la fauna, los vientos, etc. Entonces se comprende que los orixás son divinidades intermediarias entre el Dios Supremo y el mundo terrestre, encargados de administrar la creación, y que se comunican con los hombres a través de vistosos y complejos rituales.
Con este criterio religioso, el hombre adopta para si una filosofía de vida que se contacta directamente con la naturaleza en todas sus manifestaciones.
Los orixás participan en el mundo y en el consiente del  hombre, como grupo. Estos semi-dioses del pueblo Yoruba son numerosos, y aun a pesar de todos sus nombres y maneras africanas nos pueden sonar familiares, como versiones amplificadas de caracteres de nuestras amistades, como fuerzas o elementos de la naturaleza, como lo hemos experimentado en varias oportunidades. Los Orixás nos pueden hacer recordar de nosotros mismos en particular, de nuestras emociones o de un estado extremo. Estos Orixás tienen mucho para decirnos sobre la personalidad humana. Es como un espejo que nos vimos a nosotros mismos, con todas nuestras potencialidades en virtudes, pero también con nuestros defectos.
La palabra Orixá proviene de los vocablos yorubas “Ori”, es decir, Cabeza, y “Xá”, Guardián, porque se creía que cada persona era gobernada por un Orixá que residía en el centro de su cabeza. En mi caso, me protege Oxum, Reina de los Ríos. El Orixá o “Santo” protector se conoce mediante el diloggun, u oráculo de los caracoles/cauries/buzios, consistente en ocho piezas de estos caracoles que se arrojan dentro de un círculo hecho con un collar que representa todos los Orixás. Hay más de 1000 Orixás, pero generalmente se adoran 12 o 16, dependiendo de la rama de la que se esté hablando.
La fuerza que ordena a los Orixás es el Único Dios, que recibe diversos nombres dependiendo de la Nación de la que se esté hablando, Olofi, Olofin, Oloddumaré, Olorum, Zambi, etc. Los Orixás no son Dioses, no poseen esa categoría, sino que están entre los espíritus de la naturaleza y Dios, por eso muchas veces se los asocia con el Ángel de la Guarda, seres puros, lumínicos, pero no Dioses, que nos protegen y nos bendicen. Aunque obviamente, por sus características tribales, el comportamiento de un Orixá es muy distinto que el de un ángel.
Ahora bien, se habla de Orixás, pero este vocablo es de origen yoruba, mientras que los bantúes le dicen Nkisis y los los fons le llaman Voduns. El sincretismo juega un rol muy importante en este punto. Cuando los negros fueron traídos a América, trajeron consigo su culto, pero como las religiones africanas estaban prohibidas, los negros oyeron las historias de los santos católicos y comenzaron a vincular a los Orixás con esos santos, para poder seguir adorándolos bajo formas cristianas. Así, para algunos Santa Bárbara es Xangó u Oyá, dependiendo de la Nación. Pero en realidad Santa Bárbara no ES Xangó, Bárbara es un espíritu, una fallecida, y Xangó es una fuerza natural. Hay movimientos africanistas que desean terminar con el sincretismo porque ya no hay que ocultarse de nadie, pero está tan arraigado en América, y repito insistentemente, en América, que es difícil desvincular los Orixás de los Santos.
Ahora bien, tenemos que el Candomblé es una especie de religión madre, que adora a las fuerzas de la naturaleza, que se pueden manifestar en el cuerpo de los fieles mediante el trance. Sacrifican animales y tienen marcado todo animista. Pero del Candomblé se desprenden muchísimas religiones más, como lo es el llamado Batuque, o Batuke, o Nación de Orixás.
El nombre Batuke proviene del ritual fundamental de adoración a los Orixás, que era una danza anti horaria en la que los Orixás poseían a sus iniciados y bailaban toda la noche, comían, daban pruebas de su presencia, y se retiraban al Orún, El Cielo.
El Batuke trae del Candomblé muchos conceptos, vestimentas, leyendas y demás, pero en cuanto a rituales, es muy diferente. Es altamente ceremonial, teniendo un proceso específico para cada cosa y no dando espacio a la invención. Los sacerdotes son llamados Mae de Santo y Pai de Santo, en portugués, o Iyalorixá para la mujer y Babalorixá para el hombre, en dialecto yoruba.
El culto se organiza en templos, normalmente llamados Ilê (creo que es circunflejo el acento), o Casas de Santo, donde hay una sola jefatura y una gran cantidad de iniciados que deben pasar por lo menos siete años estudiando, aprendiendo, recibiendo y haciendo sacrificios, etc., para transformarse en Jefes.
Se cree que los Orixás pueden habitar en rocas llamas otás, que reciben tratamientos rituales y que reciben sangre encima, para vitalizarlas y honrar al espíritu que vive dentro. Estas rocas, junto a todas las herramientas del Orixá, viven en el Pegé, o Cuarto de Santo, donde habitan todas las rocas sagradas. Cuando se realizan las llamadas obligaciones, rituales donde se hacen sacrificios sobre las rocas y sobre la cabeza del iniciado, el practicante debe pasar varios días en abstinencia de todo tipo, acostado en el suelo sin poder sentarse en la silla y sin usar cuchillo. Luego, como finalización de esos sacrificios, se realiza el Xiré, o mal llamado Batuke, donde los Orixás caen desde el cielo a la tierra para festejar. Un hecho curioso es que el Orixá, en algunas ramas, habla, y en otras no. Hay diferencias rituales también, entre América, donde caen, por ejemplo, más de un mismo Orixá, por ejemplo, se ven más de una Oxum, y África, donde desciende solo la Oxum de la aldea y los demás danzan sin ser poseídos.
De los Orixás proviene el Axé, la fuerza que moviliza todo, la fuente de todo misterio. Esta es la base del culto y de las kizilias, o prohibiciones del culto, por ejemplo, Oxum usa una calabaza para hacer sus rituales, yo, como su potencial hijo, no debería comer calabaza, porque estaría faltándole el respeto a mi madre orixá y por lo tanto, acarrearía axé ruin.
A continuación propongo una lista general de los Orixás:
Bará: en santería cubana, Exú. Dueño de los Caminos y Mensajero.
Ogum: Dueño de los metales.
Oyá: Madre de la lluvia y el cementerio.
Xangó: Señor del Rayo y la justicia.
Odé: también llamado Oxossi, padre de la caza.
Obá: Madre de la guerra y de los ciclos.
Ossain: Dueño de las hierbas y la medicina
Xapaná: Orixá de la peste y las enfermedades.
Oxum: Reina de la riqueza y del agua dulce.
Yemanjá: Reina del Mar
Naná Burukú: Madre de la muerte y el barro
Oxalá: Padre de la pureza y la calma
Ibejis: Hijos de Oxum y Xangó, los gemelos divinos.


Conga, o Congal, altar Umbanda donde habitan los espíritus.


Pasemos, ahora a la Umbanda. La Umbanda es de origen brasileño, no africano, producto de la mezcla de tres factores: religiones nativas, catolicismo y africanismo.
Tiene, en el primero de los casos, relación con el culto llamado Catimbó, netamente de corte espírita, que se vale del vivo alucinógeno de la palmera Jurema para producir la incorporación de espíritus, comúnmente llamados Mestres, y Encantados, en el caso de los indígenas. También encontramos al Toré y a la Pajelanca (no encuentro la cedilla en el teclado de la note), cultos indígenas del mismo corte espírita, similares al culto a María Lionza en Venezuela, por ejemplo.
 Fue en mayor medida el sincretismo de Pajelanca, con la catequesis católica, lo que originó el hermoso culto de los “Caboclos Encantados”, espíritus de mestizos indígenas no o más o menos cristianizados que hacían externamente las veces de “Santos católicos”, pero que además cumplían una función social para la colectividad mestiza indígena, adaptando las divisiones tribales (de tribus) en clases: los “Hijos del Sol”, y los “Hijos de la Luna” y que seguían usando la fumata de tabaco, dándole mayor énfasis a la ingestión de una bebida elaborada como al infusión de raíz del árbol Jurema para la obtención del trance mediúnico, lo cual era acompañado por cantos indígenas balbuceados, hablados o cantados en lengua portuguesa corrompida.
Continuando en el tiempo fue la fusión de estos nuevos cultos de Caboclos Encantados con los primeros aportes de la religiosidad de los negros Bantú, casi siempre fugitivos que encontraron refugio y protección en Pajelanca y en el culto de los Encantados, que se esbozó (se empezó a marcar) el culto de Catimbó, pero ahora las ceremonias perdían el sentido de función social de la colectividad para transformarse en cultos individuales de satisfacción de necesidades personales tanto de indios como de negros o mestizos, como de naturaleza espiritual y curativa.
Ejemplificando el cambio de tales funciones, un viejo Pajé de nombre Tarcuaá, así se lamentó con un investigador: “Hoy no hay más Pajés, somos todos curanderos”.
Usando una mitología y ritualismo indígena un poco empobrecidos, los altares de Catimbó representan la pérdida de valores iniciáticos de los indígenas brasileños, que pasan a ser sustituidos por la fusión religiosa y presentan, de lado a lado, estampas y estatuas de Santos católicos mezclados con Charutos (habanos), aguardiente, pequeños arcos y flechas, flautas indígenas, además de hierbas y animales secos, objetos que son portadores de los poderes de bendición católica y de la fuerza indígena Mana (la fuerza vital indígena), puesto que la fuerza de realización mística africana Axe aún no había llegado definitivamente a Brasil.
Pero, habiendo abandonado el tabaco para la obtención del trance místico, aún existía el recuerdo de su uso ancestral como hierba sagrada en los altares de Catimbó estaba Princesa, una cuia de bronce o vasija baja de barro, la cual siempre reposaba sobre una humareda de tabaco, cercada por un paño blanco que nunca se usaba para otra finalidad, guardando la pureza o Santidad.
La Princesa constituía el ligamento con el pasado indígena, pues era en ella donde era molida y mezclada la raíz de Jurema, la bebida levemente alucinógena que por aquel entonces inducía a los espíritus invocados para provocar el trance mediúnico también llamado estado de Santidad.
Mientras tanto, este Catimbó ya pre anunciaba a la futura  “Umbanda” , presentándose dividido en siete reinos espirituales:
Vajucá
Tigre
Canindé
Urubá
Juremal
Josafá
Y Fondo del Mar
Sus principales espíritus Jefes son indios: Itapuá, Xaramundy, Mussurana, Iracema, Turuatá, y las mozas de agua o Iaras, y también muchos más tarde, algunos espíritus “catimbozeiros” de descendencia africana.
Pues, como ya dijimos, fue para esta religión básicamente indígena pero ya miscigenada  con elementos católicos que entró el negro o sus descendientes del Nordeste, especialmente si eran de origen Bantú, por encontrar en Pajelanca y en Catimbó ceremonias hasta cierto punto análogas (parecidas o iguales) a las de sus antepasados africanos.
Los negros Bantos-congoleces aceptaron esta nueva religión, sobre todo, en término de “Culto a los Muertos” pues los Pajés y los Catimbozeiros, a través de los Maracás y de los Cunhás los Encantados y el tabaco y la Jurema, quizá también Diamba, introducida por los africanos, se comunicaban con el Más Allá, o sea, el lugar místico y/o mítico en que los blancos, indios, negros, y mestizos de todos situaban por igual la existencia de sus antepasados.
Los cultos africanos se filtraron ya sincretizados, habiendo en la Umbanda un alto grado de mixtura. Los Umbandistas adoran a Zambi, Dios único, y a sus siete rayos, o sus siete emanaciones, sus siete Orixás, sacados de la mitología africana: Ogum, Oxossi, Xangó, Oya, Oxum, Yemanjá, Oxalá, representando conceptos superiores, encarnaciones de los valores humanos y de las fuerzas que sustentan la creación a la vez. Además, eran las siete corrientes de las cuales provenían los espíritus y los siete reinos de entidades, como era el caso similar de los reinos de Catimbo.
Escribir sobre Umbanda sin citar a Zelio Fernandino de Moraes es prácticamente imposible.
El, así como Allan Kardec, fueron los intermediarios escogidos por los espíritus para divulgar la religión a los hombres. Zelio Fernandino de Moraes nació el día 10 de abril de 1891 en el distrito de Neves, Municipio de Sao Gonçalo (San Gonzalo), Río de Janeiro.
A los 17 años, cuando se estaba preparando para servir las fuerzas armadas a través de la marina le aconteció un hecho curioso: comenzó a hablar en un tono manso y con un acento diferente al de su región, pareciendo un señor con bastante edad. Al principio, la familia creyó que hubiese algún disturbio mental y fue encaminado a lo de su tío, el doctor Epaminondas de Moraes, Director del Hospicio de Vargém. Luego de algunos días de observación y no encontrando en sus síntomas  en ninguna literatura médica sugirió a la familia que lo encaminasen a un Padre para que fuese hecho un ritual de exorcismo, pues desconfiaba de que su sobrino estuviese poseído por un demonio. Buscaron y encontraron, entonces también, luego de hacer el ritual de exorcismo la familia de Zelio no consiguió  ningún resultado. Tiempo  después Zelio fue atacado por una extraña parálisis, para el cual los médicos no consiguieron encontrar la cura. Pasado algún tiempo, un acto sorprendente, Zelio se enderezó en la cama, se levantó parándose sobre sus pies y declaró: “mañana estaré curado”. Al día siguiente comenzó a andar como si nada le hubiese pasado. Ningún médico supo explicar cómo fue se que dio su recuperación. Su madre, Doña Leonor de Moraes, llevó a Zelio a una curandera llamada Doña Cándida, figura muy conocida en la región donde moraba y que “incorporaba” el espíritu de un negro llamado de “Tío Antonio”.
Tío Antonio recibió   a ese joven y haciendo sus rezas le dijo que poseía el fenómeno de la mediumnidad y debería trabajar con la caridad.
El padre de Zelio, el señor Joaquim Fernandino Costa, a pesar de no frecuentar ningún centro espírita, ya era un adepto del espiritismo, practicante en el hábito de la lectura de literatura espírita.
Un amigo de la familia sugirió que visitaran la Federación Espiritista de Niterói, presidida en esa época por José de Souza. El día 15 de noviembre de 1908 el joven Zelio fue invitado a participar de la sesión tomando un lugar en la mesa. Dominado por una fuerza extraña y superior a su voluntad —y contraviniendo las normas que prohibían el alejamiento de cualquiera de los integrantes de la mesa—, el joven se levantó diciendo: “aquí está faltando una flor” y salió de la sala hacia el jardín, volvió enseguida con una rosa blanca que depositó en el centro de la mesa. Esa actitud insólita causó casi un tumulto. Restablecidos los trabajos se manifestaron en los médiums kardecistas espíritus que decían haber sido esclavos negros e indios americanos; fueron conminados a retirarse advertidos de su atraso espiritual. Nuevamente una fuerza extraña dominó al joven Zelio y él habló sin saber lo que decía; oía apenas su propia voz preguntar a quien comandaba los trabajos cual era el motivo que los llevaba a no aceptar la comunicación de aquellos espíritus y por qué los consideraban atrasados únicamente basándose en encarnaciones pasadas que ellos mismos revelaron.
Continuó un diálogo acalorado, los responsables por la sesión se esforzaban en adoctrinar y apartar el espíritu desconocido que desarrollaba una argumentación calma y segura. Un médium vidente preguntó al espíritu: “¿Por qué, hermano, hablas en estos términos, pretendiendo que la dirección de la sesión acepte la manifestación de espíritus, que por el grado de cultura que tuvieron cuando estaban encarnados, son claramente atrasados? ¿Por qué hablas de este modo si estoy viendo que me dirijo en este momento a un jesuita y su vestidura blanca emite un aura de luz? ¿Cuál es tu nombre, hermano?” El espíritu desconocido habló así: “Lo que tú ves en mi son apenas restos de una existencia anterior. Fui Padre y mi nombre era Gabriel Malagrida. Fui acusado de brujería y sacrificado en la hoguera de la inquisición en Lisboa en el año 1761, pero en mi última existencia física Dios me dio el privilegio de nacer como Caboclo brasileño.”
Continuó: “Si juzgan atrasados a los espíritus de negros e indios debo decir que mañana (16 de noviembre) estaré en la casa de mi “aparelho” para dar inicio a un culto en el que estos hermanos podrán dar sus mensajes y así cumplir la misión que el Plano Espiritual les encomendó. Será una religión que hablará a los humildes, simbolizando la igualdad que debe existir entre todos los hombres, encarnados o desencarnados. Se quieren saber mi nombre, que sea este: “Caboclo das Sete Encrucilhadas” porque para mi no habrá caminos cerrados.” El vidente preguntó con ironía: “¿Consideras, hermano, que alguien asistirá a tu culto?” El espíritu, ahora identificado, respondió: “Cada colina de Niterói será portavoz, anunciando el culto que mañana iniciaré”
Al día siguiente, en la casa de la familia Moraes, en la calle Floriano Peixoto 30, al acercarse la hora indicada (la hora 20:00) estaban ya reunidos los miembros de la Federación Espírita de Niterói para comprobar la veracidad de lo que fuera dicho en la víspera; estaban los parientes más próximos, amigos, vecinos, y –del lado de afuera- una multitud de desconocidos. A la hora 20:00 se manifestó el Caboclo das Sete Encrucilhadas. Declaró que en aquel momento se iniciaba un nuevo culto, en que los espíritus de viejos africanos que habían servido como esclavos y que desencarnados no encontraban campo de acción en los remanentes de las sectas negras, degeneradas y dirigidas en su totalidad hacia los trabajos de brujería, y los indios nativos de nuestras tierras podrían trabajar en beneficio de sus hermanos encarnados cualquiera que fuera su color, su raza, su credo o su condición social. La práctica de la caridad, en el sentido del amor fraterno, sería la característica principal de este culto que tendría por base el evangelio de Jesús y como maestro supremo a Cristo.
El Caboclo estableció las normas que organizarían el culto: Sesiones (así serían llamados los períodos de trabajo espiritual) diarias de 20:00 a 22:00 hs., los participantes vestirían de blanco y la atención sería gratuita. Dio también nombre al movimiento religioso que se iniciaba “Umbanda” (el nombre de ese movimiento religioso que se iniciaba; dice primero “Allabanda”, así anotó uno de los presentes, pero considerado que no sonaba bien a su vibración, se substituyó por “Aumbanda”, o sea, Umbanda, palabra de origen sánscrito, que se puede traducir como “Dios a nuestro lado” o “El lado de Dios”). Muy probablemente quedó el nombre de Umbanda, y no Aumbanda, porque alguien anotó la palabra separadamente (a Umbanda). La palabra Aum, es de alta significación espiritual, consagrada por los maestros ( que deriva de “llamada a Dios” o “fuerza de Dios”); bandha (llave o puerta), en su expresión mística inicial significa movimiento incesante, fuerza centrípeta emanada del creador. La palabra Aumbandha pronunciada en el mantra, se parece más al sonido Ombanda, siendo ajustada a la doctrina de Umbanda.       
Las personas comenzaron a ser bautizadas por el Caboclo manifestado en el cuerpo de Zelio. Comenzaron así a manifestarse otra clase de espíritus con el correr de los años, hasta formar lo que actualmente se llama la Ronda de Umbanda: Ogums, o espíritus de guerreros (San Jorge en el sincretismo), Xangos, líderes indígenas (San Jerónimo), Caboclos, espíritus indígenas (San Sebastían), Africanos y Bahianos (San Cipriano), Crianzas, espíritus de niños (San Cosme y Damián), Pretos Velhos, espíritus de esclavos ancianos (San José, entre otros sincretismos) y las Maes de Agua, espíritus femeninos acuáticos.
Hay cosas interesantes que comentaré otro día, como los siete templos que fundaron la Umbanda o las primeras entidades en manifestarse.
Cuando la Mae Teta de Oxalá se inicia en Umbanda, siendo ya Iyalorixá, comienza a sacrificar animales para los espíritus que hasta entonces no trabajaban con alcohol, ni tabaco, ni música. Así surge la Umbanda Cruzada y la Umbanda se subleva al culto de Nación de Orixás, convirtiéndose en lo que hoy se conoce, vulgarmente: gente poseída por espíritus, que sacrifican animales de pluma y danzan vigorosamente. Hay umbandistas blancos aún, pero el auge de la Umbanda de Mae Teta fue tan grande, que actualmente son la mayoría.
Por último comenzaron a manifestarse los Exus y Pomba giras, entidades en evolución, que intentaban alejarse del plano del mal sirviendo a Dios. Son espíritus de personas sufridas, de la noche, como prostitutas, jugadores, gitanos, etc. Sucedía que le Umbanda se sentía sofocados, obligados a adorar a espíritus negros y mestizos. Así que quisieron un ámbito en el cual desarrollarse libremente y tener mayor libertad moral. Surge la Kimbanda, que es el llamado Camino de Izquierda, en Umbanda, siendo un conjunto de prácticas, pero no una religión en sí. Sería peligroso asegurar que todo Exu y Pomba Gira es negativo y trabaja para el mal. La verdad es que depende de cómo se eduque al espíritu manifestado, si en el bien o en la ganancia material y el mal. Se hacen sacrificios sí, y las entidades son entidades que vibran muchas veces en niveles bajos de energía, rondando cementerios, encrucijadas, prostíbulos, hospitales, etc. Pero piden luz y deben ser atendidos. Lo que si es cierto es que algunos espíritus oscuros se colan y hacen destrozos...
Eso es todo por ahora. Es bastante pero me quedé muy corto. Es simplemente para tener una idea general de estos cultos. Saludos a todos y bendiciones!!!!!

Aramis L’hibou

jueves, 23 de febrero de 2012

Los Benandanti o Benandantes

     

     Uno de los casos que demuestran con mayor claridad que a menudo ciertas prácticas de la tradición popular se consideraban obras de brujería lo encontramos en los procesos contra los benandantes o Benandanti, e la región de Friuli, al norte de Italia -así que mis deseos de ser un benandante ya han sido derrocados-. 
     Estos episodios, ocurridos entre los siglos XVI y XVII, demuestran cómo los jueces transformaron una realidad folclórica precristiana en un culto satánico.
     Este grupo, que caminaba por las noches, aparee citado por primera vez en 1575. La característica principal de los que se iniciaban en éste culto era que debían nacer con la bolsa amniótica, lo que les entregaba el poder de salir de sus cuerpos, habilidad conocida hoy como proyección astral. 
     El monseñor Jacobo Maracco y el inquisidor de Aquileia, Julio de Asís, recogieron el testimonio de un párroco de un pueblo cercano. Éste explicó el caso de unas personas que "son buenas, se llaman benandantes e impiden el mal". Cuando describió el caso de Gasparutto, un benandante, afirmó que éste "vagaba de noche con brujas y duendes" y participar en batallas rituales. El párroco no era consiente de que con esta declaración desataría una cacería de brujas. En las siguientes líneas del testimonio no se aclara nada acerca de un culto a Satanás o de sacrificios humanos. Es más, según la voz de los benandantes, ellos se enfrentaban a las brujas -stregas- para contrarrestar sus efectos nocivos.
     Gasparutto contó que el día propicio para reunirse era el jueves de las cuatro témporas en una localidad cercana donde peleaban, jugaban, saltaban y cabalgaban y hacían muchas cosas más; y las mujeres pegaban con cañas de sorgo a los hombres que estaban con ellas, que no llevaban en la mano más que un manojo de hinojo. En este punto podemos observar un típíco ritual de fertilidad, tal y como se hacía por ejemplo en Grecia, en el culto al Dios Pan, o en Roma durante la Lupercalia. 
     Las témporas son los días de ayuno del calendario eclesiástico: témpora de primavera, primera semana de Cuaresma, témpora de Verano, octava semana de Pentecostés, témpora de Otoño, tercera semana de septiembre, y témpora de invierno, tercera semana de Adviento. Podemos observar una gran relación sincrética entre la tradición agrícola ya nombrada y la tradición católica, elemento muy común dentro de los cultos paganos italianos. La falta de elementos satánicos hizo que los investigadores de la Inquisición dejaran temporalmente la búsqueda de los seguidores de este culto, pero luego de cinco años se reanudó fuertemente.
     En junio de 1580, Battista Moduco di Cividale, otro benandante que estaba siendo investigando, declaró: "Soy benandante porque voy con los demás a luchar cuatro veces al año, durante las noches de las témporas, invisiblemente, con el espíritu, y el cuerpo se queda; pero nosotros vamos con el favor de Cristo contra los brujos del diablo, luchando, nosotros con manojos de hinojo y ellos con cañas de sorgo [...]. Y si vencemos, aquel año hay abundancia, y si perdemos, hay sequía". 
     Aquí tenemos dos análisis, porque el primer testimonio decía que los strega llevaban sorgo y los benandantes, hinojo, mientras que Battista afirma que los hombres llevaban sorgo y las mujeres hinojo. La primera opción es que se tratara de una representación ritual, y la segunda es un acto meramente simbólico. 
     También notamos que el resultado es la sequía o la lluvia, por lo que vemos que el culto Benandanti tenía como fin favorecer los cultivos. 
     Por la declaración de Battista podemos saber que se entraba en la "compañía" a los veinte años y era indispensable "haber nacido vestido", alusión a nacer con la bolsa amniótica. El mismo hombre aseguró que cuando llegaba el momento de la lucha, un hombre como cualquier otro, pero que estaba por encima, repicaba tambores en forma de llamada. Afirmó que eran una multitud, a veces más de cinco mil, y que algunos se conocían entre sí y otros no, porque eran de diferentes pueblos. 
     Es interesante observar que el inquisidor intentó forzar al interrogado por medio de un serie de preguntas para que reconociera que la esencia del culto era la adoración a Satanás pero Battista negó conocer aquel personaje. Todo lo contrario, afirmó que los Benandanti eran reclutados por un ángel dorado, una figura enviada por Dios. 
     Otro dato curioso era que "la bandera de los benandantes era de armiño blanco, dorada y con león, y la de los brujos ea de armiño rojo, con cuatro diablos negros".
    Gasparutto declaró cosas similares, pero en su segunda declaración agregó un elemento determinante: dijo que, al igual que sus compañeros, para salir de su cuerpo, sufría convulsiones y episodios de catalepsia. Esto fue interpretado como las convulsiones de la posesión demoníaca. 
     El juicio concluyó con la condena de los imputados: a los dos benandantes que insistieron en declararse defensores de la fe y combatientes contra los brujos, se les castigó con seis meses de cárcel y se les obligó a abjurar de sus errores herejes. 
    Los procesados, que según los jueces actuaban con magias y por lo tanto eran disidentes religiosos, eran conscientes de formar parte de un culto agrario de la fertilidad que, a pesar de servir a Cristo, tenía raíces paganas.
    El hinojo era una planta común para la defensa contra la brujería, y el sorgo era similar a las hebras de las escobas, relacionadas con los brujos y las brujas. 
   En casos siguientes, las cosas fueron empeorando. A partir de 1600, la lucha contra las brujas pasó a ser secundaria en las indagaciones, y pasó a ser importante la forma en la que sanaban a las personas afectadas por las brujas, que supuestamente eran sanaciones rituales.Algunos benandantes afirmaron ir a un Aquelarre como simples oyentes para ver cómo actuaban los brujos y así actuar en consecuencia. Comenzaron los inquisidores a deformar la imagen de estos adoradores de la naturaleza y los convirtieron en seguidores de Satanás, poseídos y endemoniados. 
    En otros textos se dice que otro poder de los Benandanti era ver y oír a los muertos cuando iban de caravana, en especial en fechas santas. Las mujeres benandantes en especial tenían el don de la mediumnidad, y podían hablar con los muertos, pedirles consejo y guía. Algunas declaraciones dicen "quien es benandante ve a los muertos, camina con ellos y no sabe lo que hace". Fuentes más modernas relacionan este culto a la figura de Frau Holle, típico cuento europeo del cual hablaré en otra ocasión. 
     A veces, hablando con personas paganas, surge la interpretación de una lucha entre Clanes o entre religiones, los Benandanti y los Stregas, unos del Norte y otros del Sur, pero es algo que jamás llegaremos a comprobar.
     Por mi parte, mi familia viene del sur y estoy feliz por ello. 
    Eso es todo por ahora, saludos y bendiciones a todos!!! Gracias por leerme!
    Saludos a Richyna, que me firma y no sé quién es jajaja
     

lunes, 20 de febrero de 2012

La importancia de celebrar ritos




¡Buenos días a todos!
Hoy, motivado por una de las nuevas estudiantes del Aquelarre Reflejo Dorado, me dispongo a explicar -o a tratar de- la importancia de los ritos y las ceremonias. Esta estudiante me planteó la cuestión de que por qué hay que festejar los plenilunios, las lunas oscuras y las estaciones, que cuál era la importancia de hacer ceremonias si mediante devociones y agradecimientos uno puede entrar en contacto con los Dioses de todas formas. Voy, como siempre, a dar un enfoque muy personal, o en todo caso tradicional, respecto al tema.
Para empezar, y citando al Consejo de las Abuelas, una manera de crear un sentido más personal y profundo de la conexión que el hombre tiene con la tierra, es realizar rituales. En este punto, los ritos son una especie de activadores de conciencia, de "retiros" -porque nos alejamos del tiempo y el espacio profanos- en los que podemos vislumbrar con mayor sensibilidad la naturaleza divina de todas las cosas. Los rituales y las ceremonias son sostisficadas tecnologías sociales y espirituales refinadas por las diferentes culturas a través de los siglos y los milenios, para celebrar y nutrir el orden del mundo de un lugar particular. Los ritos estacionales hablan a toda una comunidad, y no solo a la comunidad humana, le hablan a las plantas, a los animales, a la tierra. Cuando le rezamos y realizamos devociones y ritos a la Diosa, estamos hablando con la tierra, con el mar, con las estrellas.
El ritual no sólo crea respeto por nuestra interdependencia e interconexión con el medio natural, sino que abre mundos para que podamos encontrarnos en la naturaleza, una clave esencial para crear una cultura sostenible, una vida más pura y sana, y para restaurar el equilibrio que necesita nuestro ser.
Los ritos nos despojan de lo que nosotros creemos que somos nosotros mismos. Esa máscaras sociales que se van acumulando una sobre otra intenden a desaparecer dentro de un círculo mágico. He visto a hombres y mujeres cambiar radicalmente, hasta a veces bailar con nosotros. También he visto a los que manifiestan essa purgación de sus yoes impuestos mediante revelaciones físicas, léase, vómitos, escalosfríos, mareos, etc. Pero debemos recordar que el circulo es una espacio de perfecto amor y perfecta confianza, un lugar libre de negatividad, por lo que estas manifestaciones deben atenderse rápidamente.
Psicológicamente, cuando terminamos un ritual bien hecho, no somos los que éramos al comenzar el rito. Nuestra mente se acomoda, se sacuden las ideas, el espíritu se siente libre y en paz. Es que el rito tiende a la elevación y la transmutación de las personas, frutos de la concientización de lo que Starhawk llama el entretejido, esa unión universal que conecta la sacralidad de todo lo que existe.
Cuando celebramos, estamos dando pruebas de fe, estamos manifestando nuestra libertad de espíritu y reafirmando lo que creemos. Un rito -me gusta más esta palabra para los oficios religiosos- es una síntesis de nuestra fe. En un rito nos purificamos, es decir, afirmamos que estamos manchados por tal o cual cosa y necesitamos ser liberados de las cadenas de lo cotidiano para llegar a los Dioses, en un ritual trazamos un círculo, es decir, nos hacemos concientes de la conexión del Todo; enun rito, invocamos a los cuatro espíritus de los puntos cardinales, es decir, buscamos el respeto de todos los seres y la estabilidad en el ritual; invocamos a los Dioses, o sea, afirmamos que los Dioses existen y no lejos sino entre nosotros, con nostros, dentro de nosotros. Y así con todos los actos simbólicos.
La oración sola enaltece al alma y bendice todo lo que existe, pero es puntualmente un trabajo interior, mientras que el rito fusiona elementos internos con elementos externos para poder proyectar lo que sentimos y deseamos en un plano físico.
Con la celebración de los ritos afianzamos nuestra relación con los Dioses. Siempre digo que los Dioses no tiene por qué cumnplirnos deseos, ellos viven por sí mismos, no necesitan de nuestra adoración para existir. Pero nosotros sí necesitamos de su presencia, por eso celebrar es tan importante, ellos aparecen, nos bendicen, incluso nos hablan. Es casi palpable la manera en la que ellos se presentan. Respiramos Dios, tocamos Dios, bebemos y comemos Dios en un rito.
Los rituales son de procedencia humana, más allá de la existencia o ausencia de una inspiración superior, por lo que demuestran nuestras ideologías y creencias. Los rituales van mutando, como lo hacemos todos.
En nuestra tradición, en los ritos, los mayores aprovechan a pasar misterios y secretos a los más jóvenes. Es como la tradición popular de enseñar a curar el mal de ojo y otras dolencias en "fechas santas". Y debo decir que es la única oportunidad que tengo de seguir sacándole información a mi madre (jaja). Por lo que el rito tiene un caracter educador, instructor. Cuando nos juntamos varios, cada uno, al llegar la rueda de hechizos, coloca su caldero y su Registro de las estrellas (Book of Shadows en Wicca), entre otras cosas, y no solo hace sino que tambipen aprende y comenta cosas con otros brujos. 
Entonces, resumiendo:
Los ritos son hacen conscientes de nuestra interconexión
Los ritos nos purifican de todo lo que no es propio de nuestra esencia 
Los ritos nos conectan con la sacralidad del todo 
Los ritos son puntos importantes de reunión para aprender
Los ritos son momentos para afianzar nuestras creencias
Los ritos son transformadores


Aramis L'hibou